jueves, 15 de noviembre de 2012

HE AQUÍ VENGO PRONTO

Mucho se habla hoy en día acerca de la venida de nuestro Señor Jesucristo por su Iglesia. Muchos también son los que pretenden creer que, a pesar de vivir como ellos quieren, y no conforme a lo que Dios ha establecido para sus hijos en Su Palabra, tienen asegurado un lugar en primera fila para tal evento.

Gál 6:7, 8 dice:  No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 

PECADOR, VEN AL DULCE JESÚS

¿Qué evangélico no se ha sentido lleno de valor, de ímpetu, de fortaleza, cantando este himno en la esquina cualquiera de su ciudad, o en el campo, o por los caminos...?
En nuestra congregación es el valioso Himno 64. Es el llamado respaldado por el Espíritu Santo, pleno de espectativas que serán todas plenamente respondidas al alma que esté dispuesta a venir a las plantas del Señor Jesús, quien, en un dulce llamado, promete felicidad al hallarle a Él. 


1Ti 2:5, 6, señala:  Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. 
© pejc ministren, 2012.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

SALMO 51:17

El orgullo humano es una cosa tan grande que puede caber en un corazón tan pequeño como el nuestro, llevándonos a vivir lejos de Dios porque Él no se agrada de los orgullosos ni de los arrogantes. Sin embargo, cuando la persona se quebranta humildemente ante la majestad de Dios, desechando todo orgullo y dependiendo absolutamente de Su gracia, no existe nada que pueda oponerse ante la misericordia de Dios derramada en esa alma.

SALMO 54:2

INTRODUCCIÓN:
Sin pretender otra cosa que la simpleza de dar a conocer la Palabra de Dios al pueblo evangélico de una manera gráfica, de modo que se pueda imprimir el texto de forma sencilla y ponerla en algún lugar, o regalarla a alguna persona, meditando en lo hermoso y profundo, y a la vez simple que es el hablar de nuestro Dios.
El gráfico es solamente un contenedor, su centro es la Palabra de Dios, por lo que trataré de no opacar con imágenes lo medular que se pretende destacar, sino proporcionar un contenedor armónico, con materiales sencillos obtenidos de la misma web y un mínimo de trabajo, salvo el grato placer de escudriñar buscando las Palabras apropiadas para esos momentos y necesidades que anhelamos suplir con la bella voz del Señor a nuestros corazones.
Atentamente, Elidio.


Si acudimos en un diálogo seguro, franco y sincero con nuestro Dios, sin duda alguna que aún estaremos pronunciando nuestras palabras cuando el fluir de Su voz deslice en nuestros corazones su siempre atenta y dulce respuesta. Y aunque esta respuesta a veces sea correctiva y no lo que esperamos, no por ello impedirá que el gozo de sentirse atendido, guiado y escuchado por el Señor inunde nuestra vida de gozosas lágrimas. Las lágrimas de sus hijos, pletóricos de alegría a la voz de su Padre amoroso.